Con información adaptada de Sumaila et al (2010).

Los subsidios pesqueros de transferencia directa 1 son contribuciones financieras del gobierno que proveen beneficios al sector privado pesquero (World Bank, 2009 y WTO, 1995). Estos pueden provenir del pago de impuestos, la provisión de bienes y servicios por el Estado o del endeudamiento público.

Los subsidios constituyen uno de los instrumentos de política con los que el Estado cuenta para manejar las actividades productivas, del que la mayoría de los países hacen uso para orientar las actividades pesqueras. Entre los subsidios pesqueros más comunes se encuentran los apoyos para adquirir combustibles, embarcaciones, motores o redes, las compensaciones económicas por el establecimiento de vedas o áreas libres de pesca, así como la compra y retiro de embarcaciones con el fin de reducir el esfuerzo pesquero (OCDE, 2017).

Diversos autores han basado sus estudios en la clasificación de subsidios presentada por Sumaila (2010). Esta clasificación ordena los subsidios en función de sus posibles impactos en las pesquerías como: a) benéficos, b) perjudiciales, y c) ambiguos.

Si bien esta clasificación nos brinda lineamientos generales, los impactos reales de los subsidios variarán en función principalmente de su diseño, la pesquería, el sistema de manejo y la capacidad del Estado para implementar regulaciones (Cisneros-Montemayor 2016, OECD 2017). La observancia cuidadosa de estos elementos podrá, en el mejor de los casos, neutralizar los posibles efectos negativos de determinado tipo de subsidio ya sea en términos de sostenibilidad económica o en la sustentabilidad del recurso pesquero.

Estos criterios cobran mayor relevancia en un entorno de recursos limitados. La doble limitación que imponen, por un lado, la capacidad del Estado de destinar recursos financieros a los subsidios y por el otro las limitaciones mismas de los recursos pesqueros, pone de manifiesto la imperiosa necesidad de darles el mejor uso posible, en términos de eficiencia, beneficio social y mantenimiento de pesquerías.

Es en este sentido que se puede apreciar un consenso general sobre la necesidad de reducir aquellos subsidios que contribuyen a la sobre pesca y sobre capacidad pesquera y permitir solo aquellos que beneficien tanto al pescador -sin aumentar el esfuerzo y sobre capacidad- así como también que ayuden a mantener pesquerías y ecosistemas. Esto se debe a que muchas de las especies marinas que son objeto de la pesca comercial están ya sea en estado de sobreexplotación o un nivel máximo de aprovechamiento. Una buena parte de los subsidios actuales pueden contribuir a que esta situación se siga agravando.


  Ver Nota Técnica

  1. La FAO define 4 categorías de subvención entre las que se encuentran: las transferencias directas, las transferencias indirectas, las intervenciones con efectos a corto y largo plazo, y la ausencia de intervención. Para efectos de este análisis nos ocuparemos solo de la primera categoría. (FAO, 2003).