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¿Cuánto costaría darle más seguridad a toda la flota ribereña?

De acuerdo con un documento de la FAO, una generalidad sobre las medidas de ordenamiento pesquero es que se han centrado en la conservación y las prohibiciones a la pesca, pero no en las condiciones humanas, sociales y comerciales de la actividad (Coayla y Rivera, 2008).

El diseño de la política de modernización de embarcaciones retoma en cierta medida esta cuestión cuando en 2013 los componentes orientados a las embarcaciones menores sumaron a sus objetivos el de mejorar la calidad de los productos y la seguridad al desarrollar la actividad. Si bien los apoyos para sistemas de conservación y localización ya se proporcionaban desde antes, el objetivo (que solo se mencionó ese año) recogió su importancia creciente para el sector ribereño.

Diversos autores han hecho énfasis en que la actividad pesquera es una actividad de alto riesgo (Salas et.al, 2011, Bull et.al 2001). El riesgo surge de la combinación entre la probabilidad de que se produzca un evento y sus consecuencias negativas (Baas et. al. 2009). Y es que, sobre todo en los países en desarrollo, las prácticas de los pescadores artesanales no han variado prácticamente en cientos o incluso miles de años. A estas condiciones se suman los cambios en los escenarios de explotación de las pesquerías que obligan a los pescadores a desplazarse a distancias más lejanas para para obtener los mismos volúmenes de pesca, la mayoría de las veces sin el equipo de seguridad o navegación apropiados (Coayla y Rivera, 2006).

Actualmente existe un escaso registro de los accidentes en la pesca ribereña, de acuerdo con el Análisis sobre Riesgos y Accidentes en Pesquerías Artesanales en el Sureste de México entre los pescadores artesanales no se tiene la costumbre de reportar los accidentes salvo cuando estos tienen consecuencias fatales: el 86% de los accidentes reportados involucran pérdidas humanas, ya sean muertos (48%) o desaparecidos (38%) (Salas et.al, 2011). Según este mismo reporte los riesgos de mayor incidencia tienen que ver con hundimientos y volcaduras, fallas mecánicas, enfermedad y lesiones, naufragio, e incluso con el robo de motores y extravíos de tripulantes.

En este sentido el sistema de monitoreo satelital para las embarcaciones menores, aparte de funcionar como una herramienta de ordenamiento pesquero porque brinda información en tiempo real de la ubicación y distribución espacial de las embarcaciones, constituye una de las principales herramientas para la seguridad de los pescadores, al prevenir y disminuir los riesgos de la actividad.

La conformación de un sistema de información de localización y comunicación con las embarcaciones menores permitiría brindar atención en los casos de emergencia con mayor fluidez como ya pasa con las embarcaciones mayores, en las que actualmente funciona el Sistema de Localización y Monitoreo Satelital de Embarcaciones Pesqueras (SISMEP)1, o incluso el uso de los localizadores puede desincentivar o prevenir algunos otros riesgos como el robo de motores.

Considerando el monto máximo de $2,500 pesos por embarcación2, solo se necesitaría del 8% del presupuesto que se destinó a la modernización de embarcaciones en el período para subsidiar la compra del equipo de localización satelital y radiocomunicación para las más de 70 mil embarcaciones menores registradas en el país3 (véase Figura 1).

Figura 1. Presupuesto para cubrir a la flota menor

NOTA

En el período analizado se proporcionó una cobertura equivalente al 3% de la flota menor, con un costo del 0.38% del subsidio, y aunque en los últimos años se dio un repunte en la entrega de este apoyo, con este ritmo promedio de avance se necesitarían 200 años para lograr una cobertura total de las embarcaciones ribereñas (véase el Gráfico 17).

Grafico 17. Montos de apoyo y número de beneficiarios de sistemas de localización

NOTA

Tomando en cuenta que la aportación federal ronda en el 40% del apoyo, la aportación estatal cubrió en promedio un 28% del costo de los equipos en las 17 entidades dónde se proporcionó el subsidio. El estado con mayor cobertura fue Yucatán, donde se desarrolló un programa piloto dirigido principalmente a las pesquerías de escama, pulpo y pepino de mar. Los siguientes estados a los que se les destinaron mayores recursos fueron Veracruz y Tamaulipas, donde la aportación estatal rondó entre el 1 y el 0% de acuerdo con los datos presentados por la CONAPESCA (véase la Tabla 7).

Tabla 7. Montos y participación de la entidades en el apoyo a los sistemas de localización para embarcaciones menores.

NOTA

Elaboración propia con base en información de la CONAPESCA.


  1. Aquí se puede consultar un ejemplo de ello: (CONAPESCA, 2018)

  2. (CONAPESCA, 2017)

  3. Registro Nacional de Pesca y Acuacultura 2017.